La UNAM explica los efectos emocionales y físicos que enfrentan los lomitos tras perder a su familia
Miles de perros son abandonados cada año en México, y aunque muchos los consideran “resistentes”, la ciencia demuestra que también sufren, sienten tristeza y experimentan graves consecuencias cuando son alejados de sus hogares.
De acuerdo con un artículo de Gaceta UNAM, cuando un perro pierde de manera repentina el vínculo con su tutor —como sucede en los casos de abandono— puede experimentar estrés, ansiedad y confusión.
Expertos de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia explican que algunos perros desarrollan un estado llamado inhibición conductual: parecen tranquilos, pero en realidad atraviesan un cuadro parecido a la depresión.
“No es raro que un perro abandonado no quiera comer, no juegue o evite relacionarse con otros animales o personas. En ocasiones simplemente se queda quieto, sin reaccionar. Esto es parte de una respuesta emocional intensa a un evento traumático”, señaló la profesora R. Viniegra.
La rutina que comparten con sus tutores les brinda seguridad. Cuando esa figura desaparece, los perros se sienten vulnerables e indefensos. El estrés prolongado incluso puede afectar su sistema inmunológico, haciéndolos más propensos a enfermar.
En México existen alrededor de 30 millones de perros y gatos en situación de calle, según la UNAM. Cada año se abandonan cerca de 500 mil animales, lo que coloca al país como el número uno a nivel mundial en perros callejeros.
Este problema no solo impacta en la vida de los animales, también representa un riesgo de salud pública y ambiental, además de afectar la biodiversidad.
El abandono animal es una herida social que crece día con día. Comprender lo que sienten los perros y actuar con empatía es el primer paso hacia una sociedad más responsable y justa con quienes no tienen voz.