Una nueva técnica para detectar el dopaje en deportistas podría transformar los procedimientos de control en competiciones y entrenamientos, al permitir la recolección de muestras de sangre capilar con resultados comparables a los obtenidos mediante el método tradicional de extracción venosa.
La investigación, realizada por el Laboratorio Antidopaje de Cataluña, dependiente del Hospital del Mar Research Institute, analizó muestras de ambos tipos obtenidas de más de 200 deportistas de alrededor de una docena de disciplinas. Las muestras fueron recogidas por la Comisión Española para la Lucha Antidopaje en el Deporte (CELAD) entre marzo y junio de 2025.
Los resultados, publicados en la revista científica Medicine & Science in Sports & Exercise, muestran una elevada concordancia entre ambas técnicas en los parámetros relevantes para el pasaporte biológico de los atletas, una herramienta que permite identificar posibles alteraciones fisiológicas asociadas con el dopaje sanguíneo.
La directora del laboratorio, Rosa Ventura, explicó que los resultados respaldan la utilidad de la sangre capilar para identificar indicadores que pueden alertar sobre prácticas prohibidas.
Una de las principales ventajas del nuevo método es la cantidad de sangre que requiere. Mientras que la extracción venosa tradicional necesita entre 2 y 2.5 mililitros y suele requerir personal sanitario especializado, la técnica capilar utiliza entre 300 y 500 microlitros.
Esta cantidad equivale a entre 0.3 y 0.5 mililitros, lo que representa una reducción considerable del volumen de sangre necesario para realizar el análisis.
La muestra capilar se obtiene mediante una punción superficial, generalmente en un dedo o una zona adecuada para este tipo de extracción, y puede ser recolectada por personal con una formación específica mínima, según el procedimiento descrito en el estudio.
Estas características podrían facilitar los controles en lugares donde la extracción venosa resulta complicada por cuestiones logísticas, falta de instalaciones o dificultades para disponer de personal sanitario.
Núria Monfort, responsable técnica del laboratorio, destacó que la simplificación del procedimiento permitiría ampliar la captación de muestras y aumentar el número de controles antidopaje.
De acuerdo con la especialista, el objetivo es fortalecer la capacidad para detectar sustancias y prácticas prohibidas, además de incrementar el efecto disuasorio de los controles.
La técnica podría contribuir al seguimiento del pasaporte hematológico, una parte del pasaporte biológico del deportista que registra determinados parámetros sanguíneos a lo largo del tiempo.
En lugar de depender exclusivamente de la identificación directa de una sustancia prohibida, este sistema permite detectar variaciones que podrían indicar manipulaciones de la sangre destinadas a mejorar el rendimiento físico.
Entre las prácticas que pueden investigarse mediante estos indicadores se encuentran las transfusiones sanguíneas, el uso de eritropoyetina recombinante (EPO) y la administración de determinados fármacos relacionados con la respuesta a la hipoxia, es decir, la disminución de oxígeno disponible para los tejidos.
El análisis de la evolución de los parámetros de cada atleta permite identificar cambios inusuales que requieren una evaluación adicional. No obstante, una alteración en el pasaporte biológico no demuestra por sí sola una infracción, por lo que debe interpretarse conforme a los procedimientos científicos y reglamentarios correspondientes.
El estudio también evaluó la experiencia de los atletas durante la recolección de las muestras capilares.
Según los resultados, el 90% de los participantes afirmó no haber sentido dolor, mientras que el 81% destacó la facilidad del procedimiento. Además, en el 97% de los casos se obtuvo la cantidad de sangre necesaria en el primer intento.
Estos datos sugieren que la técnica podría mejorar la aceptación de los controles y facilitar su aplicación en diferentes entornos deportivos.
La posibilidad de obtener muestras con un procedimiento menos invasivo también abre oportunidades para ampliar los controles sin depender en todos los casos de las condiciones logísticas que exige una extracción venosa convencional.
La Agencia Mundial Antidopaje (WADA, por sus siglas en inglés) está valorando la incorporación de estos sistemas de extracción a los procedimientos antidopaje internacionales.
Su implementación dependerá de los procesos de evaluación científica, validación técnica y adaptación de los protocolos correspondientes, con el propósito de garantizar que las muestras sean fiables y adecuadas para su análisis.
Aunque los resultados del estudio representan un avance prometedor, la técnica capilar no implica que todos los métodos de detección puedan sustituirse automáticamente. Su utilidad dependerá de los parámetros que se busquen analizar, de la calidad de las muestras y de los requisitos establecidos para cada prueba.
La investigación apunta, sin embargo, a una alternativa que podría hacer más accesibles los controles y reforzar la vigilancia sobre el uso de sustancias y métodos prohibidos.
Con procedimientos más sencillos y una mayor capacidad de recolección, el sistema antidopaje podría ampliar su alcance y contribuir a la protección de la salud de los deportistas, la igualdad de condiciones en las competiciones y la integridad del deporte.