Ciudad de México, 21 de septiembre de 2026.— En el marco del Día Internacional de la Paz, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) hizo un llamado a la sociedad y a las autoridades a no acostumbrarse a la violencia ni permitir que el miedo determine la manera de vivir de millones de mexicanos.
A través de un comunicado titulado “La paz es tarea de todos”, difundido este lunes, los obispos señalaron que la paz no puede entenderse únicamente como la ausencia de enfrentamientos, sino como una condición que permita a las personas desarrollar su vida cotidiana con libertad y seguridad.
“Para millones de mexicanos la paz significa algo mucho más concreto: poder salir de casa, trabajar, transitar por una carretera, abrir un negocio o formar una familia sin miedo”, señaló la CEM.
El Episcopado advirtió que la violencia continúa afectando a distintas regiones del país mediante homicidios, desapariciones, desplazamientos de familias y extorsiones contra comerciantes y trabajadores.
“Detrás de cada persona asesinada, desaparecida, desplazada o extorsionada hay una vida y una familia heridas. Ninguna sociedad puede acostumbrarse a ello”, subrayaron los obispos en su pronunciamiento.
El mensaje fue difundido en un contexto en el que la inseguridad continúa siendo una de las principales preocupaciones de la población. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2026, presentada por el INEGI en septiembre, durante 2025 se registraron aproximadamente 33.8 millones de delitos en el país y 28.5 por ciento de los hogares reportó que al menos uno de sus integrantes fue víctima de algún delito. La encuesta también identificó a la extorsión entre los delitos más frecuentes.
Ante este panorama, la CEM reiteró su llamado a los distintos órdenes de gobierno para cumplir con su responsabilidad de garantizar la seguridad, el Estado de derecho y el acceso efectivo a la justicia.
“Reiteramos nuestro llamado a las autoridades de los distintos órdenes de gobierno a cumplir con su responsabilidad de garantizar la seguridad, el Estado de derecho y el acceso efectivo a la justicia”, señala el documento.
La Iglesia planteó que la construcción de la paz requiere la participación de distintos sectores de la sociedad y no puede depender exclusivamente de una institución o grupo.
Esta visión coincide con el trabajo que el Diálogo Nacional por la Paz ha desarrollado desde 2022, a partir de encuentros con víctimas, comunidades, organizaciones civiles, académicos, empresarios, jóvenes, iglesias y autoridades. El movimiento ha impulsado una Agenda Nacional de Paz y espacios de diálogo para abordar las causas y consecuencias de la violencia desde los territorios.
El Episcopado recordó también el asesinato de los sacerdotes jesuitas Javier Campos Morales y Joaquín César Mora Salazar, así como del guía de turistas Pedro Palma, ocurrido en junio de 2022 en Cerocahui, Chihuahua.
Aquel hecho se convirtió en un episodio emblemático para la Iglesia mexicana y detonó un proceso de escucha y diálogo que posteriormente dio origen al Diálogo Nacional por la Paz. De acuerdo con información de este movimiento, desde entonces se han realizado más de mil foros en distintas regiones del país, con la participación de miles de personas y organizaciones.
La Iglesia ha sostenido desde entonces que la respuesta a la violencia debe incluir seguridad y justicia, pero también acciones para reconstruir el tejido social y atender a las comunidades afectadas.
En su pronunciamiento por el Día Internacional de la Paz, los obispos insistieron en que la construcción de la paz requiere un esfuerzo colectivo y permanente.
“La paz no puede construirse desde un solo sector ni imponerse desde arriba; necesita del encuentro y de la participación de todos”, señalaron.
El mensaje también plantea una perspectiva de esperanza frente a la crisis de violencia: “México no está condenado a la violencia”, afirmó la CEM, al considerar que la sociedad tiene capacidad para organizarse, encontrarse y reconstruir aquello que ha sido fracturado por la violencia.
Con este llamado, el Episcopado busca colocar nuevamente en el centro del debate la necesidad de evitar que los homicidios, desapariciones, desplazamientos y extorsiones sean asumidos como parte inevitable de la vida cotidiana, y subraya que la paz implica condiciones reales para vivir, trabajar, transitar y formar una familia sin miedo.