La percepción de inseguridad en México registró una disminución durante septiembre de 2026. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el 58.1% de la población de 18 años y más consideró inseguro vivir en su ciudad, una proporción inferior al 59.8% reportado en junio de este año y al 63% observado en septiembre de 2025.
Ambas reducciones fueron estadísticamente significativas, lo que refleja una disminución en la proporción de personas adultas que perciben su entorno urbano como inseguro. Sin embargo, los resultados también muestran diferencias importantes entre ciudades, así como una brecha persistente entre mujeres y hombres.
La encuesta, que mide la percepción ciudadana sobre la seguridad pública en 91 áreas urbanas del país, permite identificar tanto los lugares donde prevalece el temor al delito como aquellos en los que la población manifiesta mayor confianza.
Los resultados de septiembre evidenciaron una diferencia de 13.6 puntos porcentuales entre mujeres y hombres. El 64.2% de las mujeres manifestó sentirse insegura en su ciudad, frente al 50.6% de los hombres.
Esta brecha refleja que la percepción de inseguridad afecta de manera diferenciada a la población y puede influir en la movilidad, las actividades cotidianas y el uso de los espacios públicos.
En la comparación con junio de 2026, 16 áreas urbanas presentaron cambios estadísticamente significativos: en 10 disminuyó la percepción de inseguridad, mientras que en seis aumentó.
Entre las ciudades que reportaron incrementos significativos destacaron Hermosillo, Sonora; Lázaro Cárdenas, Michoacán, y Ciudad Victoria, Tamaulipas.
En Hermosillo, la percepción de inseguridad pasó de 43.2% en junio a 53.2% en septiembre, un incremento de 10 puntos porcentuales.
En Lázaro Cárdenas, el indicador aumentó de 33% a 42.3%, lo que representa 9.3 puntos porcentuales adicionales. Por su parte, Ciudad Victoria pasó de 47.5% a 56.5%, un aumento de nueve puntos.
Estos resultados muestran que la reducción nacional no se presentó de manera uniforme, pues algunas localidades experimentaron un deterioro en la percepción de seguridad durante el tercer trimestre del año.
En contraste, San Francisco de Campeche registró una de las reducciones más pronunciadas, al pasar de 65.9% en junio a 49.6% en septiembre, una disminución de 16.3 puntos porcentuales.
Tlalnepantla de Baz, en el Estado de México, también reportó una caída significativa, de 73.1% a 59.3%, equivalente a 13.8 puntos.
En Ciudad Obregón, Sonora, el indicador descendió de 82.4% a 69.8%, una reducción de 12.6 puntos porcentuales.
Aunque estas variaciones representan una mejora en la percepción ciudadana respecto al trimestre anterior, no significan necesariamente que todos los delitos hayan disminuido en la misma proporción, ya que la ENSU mide la percepción de inseguridad y no constituye por sí sola un registro de incidencia delictiva.
De acuerdo con los resultados de septiembre de 2026, las cuatro áreas urbanas con los porcentajes más elevados de percepción de inseguridad fueron:
Irapuato, Guanajuato: 90.5%.
Chilpancingo de los Bravo, Guerrero: 86.9%.
Mazatlán, Sinaloa: 85.8%.
Puebla, Puebla: 84.5%.
En Irapuato, nueve de cada diez personas adultas consideraron inseguro vivir en su ciudad. Los porcentajes de Chilpancingo, Mazatlán y Puebla también reflejan una percepción ampliamente extendida de inseguridad entre sus habitantes.
Estos indicadores no deben interpretarse como una clasificación directa de las ciudades con más delitos registrados, sino como una medición de la proporción de personas que consideran inseguro su entorno urbano.
En el extremo opuesto, cuatro áreas urbanas registraron los niveles más bajos de percepción de inseguridad durante septiembre:
San Pedro Garza García, Nuevo León: 5.8%.
Benito Juárez, Ciudad de México: 13.8%.
San Nicolás de los Garza, Nuevo León: 14.3%.
Piedras Negras, Coahuila: 14.3%.
San Pedro Garza García destacó con el porcentaje más bajo de las áreas urbanas consideradas, mientras que las otras tres localidades también presentaron niveles considerablemente inferiores al promedio nacional de 58.1%.
Las diferencias entre ciudades muestran la diversidad de experiencias de seguridad que existen en el país y la importancia de considerar las condiciones particulares de cada zona urbana.
La ENSU también identificó los espacios en los que la población se siente más vulnerable. Los cajeros automáticos ubicados en la vía pública encabezaron la lista, con 68.7% de personas que manifestaron sentirse inseguras en esos lugares.
Les siguieron las calles, con 61.8%; el transporte público, con 61.1%, y las carreteras, con 55.3%.
Estos resultados evidencian que la percepción de inseguridad no se limita al lugar de residencia, sino que también está relacionada con los desplazamientos cotidianos y el uso de infraestructura pública.
La preocupación por sufrir algún delito puede influir en las decisiones sobre dónde caminar, cómo trasladarse y en qué horarios realizar determinadas actividades.
Durante el tercer trimestre de 2026, el temor a la delincuencia también se reflejó en cambios de comportamiento entre la población adulta.
El 40.7% modificó sus hábitos relacionados con llevar objetos de valor, mientras que el 35.8% cambió sus rutinas respecto a caminar de noche cerca de su vivienda.
Asimismo, el 38.8% modificó las precauciones relacionadas con permitir que menores de edad que viven en el hogar salieran sin compañía.
Estas conductas muestran que la percepción de inseguridad puede tener consecuencias en la vida diaria, incluso cuando no se ha sido víctima directa de un delito. La necesidad de tomar precauciones adicionales puede limitar la movilidad y modificar las actividades familiares.
Las expectativas para los próximos 12 meses también reflejan preocupación entre una parte importante de la población.
El 32.4% consideró que la delincuencia y la inseguridad en su ciudad seguirán igual de mal, mientras que el 22.6% anticipó que la situación empeorará.
En contraste, el 20.2% estimó que las condiciones seguirán igual de bien y el 23.7% consideró que mejorarán.
En conjunto, las respuestas muestran que las expectativas negativas siguen teniendo un peso importante, pese a la reducción observada en el indicador nacional de percepción de inseguridad.
Los resultados de la ENSU de septiembre de 2026 muestran una reducción de la percepción de inseguridad tanto frente al trimestre anterior como respecto al mismo mes de 2025. No obstante, el promedio nacional todavía indica que más de la mitad de la población adulta considera inseguro vivir en su ciudad.
Las diferencias por sexo, los contrastes entre áreas urbanas y el temor registrado en espacios públicos reflejan que el desafío de la seguridad sigue presente en la vida cotidiana.
La evolución de estos indicadores en los próximos meses permitirá observar si la tendencia descendente se mantiene y si las mejoras en la percepción ciudadana se extienden a un mayor número de ciudades.