El Ejército de Estados Unidos neutralizó más de 100 drones vinculados presuntamente con organizaciones criminales durante agosto en la frontera sur, en una operación que incorporó tecnología antidrones y sistemas de energía dirigida, informó el Comando Norte estadounidense.
La cifra fue reportada inicialmente por Fox News, que señaló que un alto funcionario del Departamento de Defensa confirmó que las fuerzas estadounidenses derribaron “aproximadamente 100” drones presuntamente relacionados con cárteles durante el mes pasado. De acuerdo con la información difundida por la cadena, cada operación fue planeada y coordinada previamente con el Ejército mexicano y autoridades fronterizas para evitar incidentes entre las fuerzas desplegadas a ambos lados de la frontera.
El Pentágono confirmó que Estados Unidos está empleando tecnología defensiva contra drones para proteger a sus elementos militares y las operaciones de seguridad fronteriza frente a aeronaves vinculadas con los cárteles.
Kingsley Wilson, portavoz del Departamento de Defensa, afirmó que las acciones se realizan en estrecha coordinación con las autoridades militares y fronterizas mexicanas, con el objetivo de garantizar la seguridad y evitar conflictos en ambos lados de la frontera.
Uno de los elementos más relevantes de la nueva estrategia estadounidense es el empleo del Army Multipurpose High Energy Laser (AMP-HEL), un sistema de láser de alta energía diseñado para enfrentar amenazas aéreas no tripuladas.
El Comando Norte informó que la Fuerza de Tarea Conjunta-Frontera Sur utilizó por primera vez este sistema durante operaciones realizadas entre el 25 y 26 de agosto para neutralizar tres drones considerados hostiles. Las autoridades estadounidenses determinaron que las aeronaves representaban una amenaza física para personal militar y agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).
Posteriormente, el Comando Norte precisó que el AMP-HEL había sido empleado por primera vez en operaciones de protección fronteriza el 24 de agosto y que, hasta el 4 de septiembre, había permitido neutralizar 11 drones vinculados con cárteles. En total, la Fuerza de Tarea Conjunta-Frontera Sur había neutralizado más de 300 aeronaves no tripuladas durante 2026 mediante sistemas cinéticos y no cinéticos, incluidos más de 100 durante agosto.
El mayor general Curtis Taylor, comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta-Frontera Sur, destacó que la incorporación de estas capacidades representa una nueva herramienta para enfrentar el uso de drones por parte de organizaciones criminales.
Según el Comando Norte, los grupos criminales transnacionales utilizan aeronaves no tripuladas para apoyar actividades ilícitas en la frontera, entre ellas operaciones de contrabando de personas y vigilancia de elementos militares y agentes de seguridad.
La estrategia estadounidense no depende exclusivamente de los sistemas láser. De acuerdo con el Departamento de Defensa, las operaciones combinan diferentes tecnologías antidrones, personal especializado y autoridades militares para detectar, identificar y neutralizar las aeronaves consideradas una amenaza.
La revelación de la cifra de agosto representa también un cambio en el nivel de información pública sobre el uso de estas herramientas. Fox News señaló que es la primera vez que el Pentágono da a conocer con qué frecuencia se está empleando la tecnología antidrones contra aparatos presuntamente vinculados con los cárteles en la frontera sur.
El Comando Norte ha señalado que la respuesta estadounidense busca establecer una defensa por capas, en la que los sistemas de energía dirigida se integran con otros mecanismos de detección y neutralización.
En paralelo, Estados Unidos desarrolla nuevas pruebas de tecnología antidrones. El Comando Norte inició a finales de agosto el ejercicio Falcon Peak 26.2, destinado a evaluar sistemas contra aeronaves no tripuladas de pequeño tamaño y enfrentar los desafíos específicos de la frontera sur. El ejercicio se desarrolla en Yuma, Arizona, hasta el 25 de septiembre.
Las operaciones forman parte de una estrategia más amplia de vigilancia y seguridad fronteriza. El Comando Norte reporta que aproximadamente 8 mil elementos militares se encuentran desplegados bajo la Fuerza de Tarea Conjunta-Frontera Sur, que opera a lo largo de casi 2 mil millas de frontera.
Desde que asumió su misión en marzo de 2025, la fuerza ha participado en patrullajes de vigilancia, vuelos de observación y otras operaciones destinadas a reforzar la capacidad de detección y respuesta de las autoridades fronterizas estadounidenses. Algunas de estas actividades se realizan en coordinación con personal militar mexicano.
El uso de drones por organizaciones criminales representa un desafío creciente para las autoridades debido a que estos dispositivos pueden realizar labores de vigilancia, transportar cargas y operar a distancia sin exponer directamente a sus operadores.
Uno de los aspectos centrales de las operaciones estadounidenses es la coordinación con México. Tanto el Pentágono como funcionarios citados por Fox News sostienen que las acciones antidrones son planeadas conjuntamente con autoridades militares y fronterizas mexicanas para evitar interferencias o incidentes entre las fuerzas que operan en ambos territorios.
Esta coordinación adquiere especial relevancia debido a que las aeronaves pueden operar cerca de la línea fronteriza y las acciones para neutralizarlas deben realizarse dentro de las respectivas jurisdicciones.
Hasta ahora, la información difundida por Washington se concentra en la amenaza que representan estos aparatos para sus fuerzas y operaciones de seguridad, sin que se hayan proporcionado públicamente detalles sobre cada uno de los drones neutralizados, como su origen, operador o la organización criminal específica a la que estarían vinculados.
Con el despliegue de sistemas como el AMP-HEL, Estados Unidos busca ampliar sus capacidades para enfrentar una amenaza que combina tecnología relativamente accesible con las operaciones de organizaciones criminales transnacionales.
La evolución de estas operaciones será seguida de cerca por ambos países, particularmente por el impacto que pueda tener el empleo de tecnología militar avanzada en una frontera donde las autoridades estadounidenses y mexicanas mantienen mecanismos de coordinación para combatir actividades ilícitas.
La nota evita presentar como hechos comprobados que cada dron perteneciera a un cártel específico: las fuentes oficiales estadounidenses hablan de aeronaves “vinculadas” o “asociadas” con actividades ilícitas y de una evaluación de amenaza. Esto permite mantener una redacción periodística más precisa.