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CIENCIA Y TECNOLOGÍA
Del problema ambiental a una posible solución: científicos descubren potencial del sargazo contra la malaria cerebral
Por Redacción, 04 de Septiembre del 2026
Investigadores panameños encontraron que compuestos de dos especies de sargazo inhiben significativamente al parásito Plasmodium falciparum sin mostrar toxicidad para células sanas; el estudio aún debe avanzar hacia pruebas en animales

Lo que durante años ha representado un problema ambiental y turístico para las costas del Caribe podría convertirse en una fuente inesperada de compuestos con potencial medicinal.

Un equipo de investigadores en Panamá descubrió que extractos acuosos de dos especies de sargazo que llegan de manera natural a las costas caribeñas del país lograron inhibir significativamente el crecimiento de Plasmodium falciparum, el parásito responsable de la forma más letal de malaria, incluida la malaria cerebral.

El hallazgo surgió en 2023, cuando la investigadora en biotecnología Lorena Coronado, la profesora de biología y especialista en algas Noemí León de Santos y el entonces estudiante de bachillerato Isaac Almanza comenzaron a estudiar el sargazo como parte de un proyecto del Programa Jóvenes Científicos de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt).

El resultado sorprendió al equipo. Además de mostrar actividad contra el parásito, el extracto no presentó toxicidad significativa contra las células sanas utilizadas en las pruebas iniciales.

“Fue un ‘¡guau!’”, relató Coronado, al recordar el momento en que observaron que los compuestos del alga eran “súper activos” contra Plasmodium falciparum.

La investigadora destacó que una de las señales más alentadoras fue precisamente la ausencia de toxicidad evidente en las células sanas.

“Es un resultado muy esperanzador”, afirmó.

Un descubrimiento que comenzó con un proyecto escolar

La investigación se desarrolló en el Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología de Panamá (Indicasat-AIP), donde Coronado trabaja como investigadora.

El estudio se concentró en especies de sargazo pelágico que llegan de forma natural a las costas del Caribe panameño. León y Almanza recolectaron ejemplares frescos directamente del mar para posteriormente secarlos, macerarlos y obtener un extracto acuoso.

La idea inicial era explorar sus posibles propiedades biológicas. El extracto fue probado primero contra células relacionadas con cáncer, pero los resultados no fueron los esperados.

El cambio de rumbo llegó cuando los investigadores decidieron probarlo frente al parásito que provoca la malaria.

El resultado fue considerablemente distinto: los compuestos presentes en el extracto mostraron una actividad antiparasitaria significativa.

El trabajo fue publicado en julio en la revista científica Integrative and Comparative Biology, de Oxford University Press, bajo el título “Actividad antipalúdica de Sargassum fluitans pelágicos y Sargassum natans a lo largo de la costa caribeña de Panamá”.

¿Por qué es importante para combatir la malaria?

La malaria continúa siendo uno de los principales problemas de salud pública en numerosas regiones del mundo. La enfermedad es causada por parásitos del género Plasmodium y se transmite principalmente mediante la picadura de mosquitos infectados.

Plasmodium falciparum es particularmente peligroso porque puede provocar formas graves de la enfermedad, entre ellas la malaria cerebral, que puede evolucionar rápidamente y resultar mortal si no se trata.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2024 se registraron aproximadamente 282 millones de casos de malaria en todo el mundo y alrededor de 610 mil muertes. África concentró cerca de 95% de los casos y de las defunciones.

En la región de las Américas se contabilizaron aproximadamente 536 mil casos y 136 muertes. Los investigadores estiman que una proporción importante de los casos graves corresponde a malaria cerebral.

El descubrimiento panameño es relevante porque la búsqueda de nuevos compuestos antipalúdicos es una prioridad ante la aparición y propagación de parásitos resistentes a algunos medicamentos existentes.

Sin embargo, el hallazgo todavía se encuentra en una fase temprana. Que un compuesto funcione en pruebas de laboratorio no significa que pueda convertirse automáticamente en un medicamento seguro y eficaz para seres humanos.

Del sargazo que invade las playas al laboratorio

El interés científico también tiene una dimensión ambiental.

Desde hace más de una década, grandes cantidades de sargazo han llegado periódicamente a las costas del Caribe. En países como México y República Dominicana, las acumulaciones masivas han afectado playas, turismo y actividades económicas.

Cuando el sargazo permanece en la costa y comienza a descomponerse, puede generar olores desagradables y liberar gases que representan riesgos para la población y los trabajadores encargados de retirarlo.

León explicó que decidió estudiar las especies que llegan al Caribe panameño porque, hasta 2023, no existían registros de investigaciones que analizaran específicamente su posible actividad contra enfermedades.

El aumento de las temperaturas oceánicas y otros cambios asociados con el calentamiento global han favorecido modificaciones en la distribución y proliferación del sargazo en distintas zonas del Atlántico.

Para los investigadores, esto convierte a la macroalga en un problema, pero también en una posible oportunidad para desarrollar nuevos usos científicos y tecnológicos.

El siguiente paso: descubrir cómo funciona

El equipo panameño todavía tiene varias etapas por delante antes de saber si el hallazgo puede convertirse en una alternativa terapéutica.

La siguiente fase consistirá en identificar con mayor precisión qué compuesto o combinación de compuestos del sargazo es responsable de la actividad antiparasitaria y determinar cuál es exactamente su mecanismo de acción sobre Plasmodium falciparum.

Posteriormente, los investigadores prevén realizar pruebas en modelos animales, incluidos ratones, para determinar si los resultados observados en el laboratorio se mantienen dentro de un organismo vivo y evaluar aspectos como eficacia, seguridad y dosis.

Solo después de superar esas etapas podrían plantearse investigaciones preclínicas y clínicas necesarias para determinar si existe una posibilidad real de desarrollar un medicamento para humanos.

Por ahora, los científicos evitan presentar el sargazo como una cura o tratamiento contra la malaria. El valor del descubrimiento está en haber identificado una actividad biológica que merece ser estudiada con mayor profundidad.

Una oportunidad nacida de la curiosidad

Para Isaac Almanza, quien ahora tiene 21 años y estudia en la universidad, el proyecto representó una experiencia que despertó su interés por la investigación científica.

Su participación comenzó cuando todavía cursaba el bachillerato y terminó llevándolo a trabajar junto con investigadoras especializadas en biotecnología y algas.

El joven panameño espera continuar vinculado al proyecto y anima a otros estudiantes a acercarse a la ciencia.

Su experiencia muestra cómo una pregunta surgida en un proyecto escolar puede convertirse en una investigación con potencial para abordar simultáneamente dos problemas: una enfermedad que cada año causa cientos de miles de muertes y una proliferación de algas que se ha convertido en un desafío ambiental para el Caribe.

El descubrimiento no significa todavía que el sargazo pueda utilizarse como medicamento ni que beber un extracto de esta alga pueda prevenir o tratar la malaria. Para llegar a esa conclusión serían necesarias numerosas investigaciones adicionales.

Pero el hallazgo sí abre una nueva línea de estudio.

Con información de: Redacción
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